martes, 7 de septiembre de 2010

Como si fuera la primera vez...


... Lo sé (y aunque algunos de ustedes -los que leen estas líneas- no). Ya me había aventurado hace un par de años a escribir un blog, y esta vez, siento el mismo nerviosismo en este segundo intento como si estuviera delante de una gran roca cinco veces más grande que yo: me siento intimidado, tengo roche, surgen dudas sobre mi conocimiento de las reglas ortográficas y hasta un poco de miedo. Varios días vacilando entre el título y la pertinencia del contenido hicieron que pase varias horas sentado frente a mi PC oyendo música, viendo algunos videos del YouTube y desgastando la parte interna de mis cachetes a puros mordizcos (un claro síntoma de la ansiedad) hasta que apareció en mi cabeza la expresión matemática que tantas veces habían escrito mis profesores de la universidad al final de la demostración de algún teorema: l.q.q.d., Lo que queda demostrado o lo que queríamos demostrar. Y no fue por pura casualidad, sino porque al repasar rápidamente los últimos acontecimientos de mi vida sentimental (si es que en realidad la tengo ¬¬')  acababa de comprobar que Lilo tuvo razón al advertirme con su frase: "el que demuestra hambre se queda sin comer". Ja! Casi casi podía ver su rostro al lado derecho de mi cabeza diciendo "ya ves? lo que queda demostrado!", luego de haberme espiado pacientemente mientras ponía en marcha mi plan "demostrar que no tengo hambre, y conseguir una invitación a la cena". Se me ocurrió entonces que, ese podía ser un buen nombre para este blog, por lo que, no dudé en ponerlo en mi nick del MSN para tenerlo a la mano (no vaya a ser que mi frágil memoria osara extraviarlo por pura casualidad).

"@jose.duran - lqqd!" fue mi nick durante algunos días, luego de los cuales dejó de gustarme. ¿Qué  teoremas iba a demostrar yo en este blog? Bah!. Inmediatamente empecé a balbucear algunos nombres que podían derivarse. Así, llegué a concluir que el nombre de este blog sería "Lo que quiero escribir". ¿Y por qué? -me pregunto yo mismo- Porque de lo que quiero ocuparme es de escribir sobre todo aquello que me provoque, sin temores, sin roches, sin tener mis manos frías sobre el teclado en invierno. No quiero perder tiempo ocupándome de la consistencia entre lo que escribo y lo que transmito con el título. Quiero que las cosas sean simples para mí y para los demás, quizás la simplicidad de la vida pueda llevarnos a reencontrarnos con nosotros mismos. Quiero escribir lo que me dé la gana, o más bien, "lo que quiera escribir".

Mi objetivo en la vida es "ser auténticamente libre" en el más amplio de los sentidos. Me lo propuse un domingo de Febrero de este año y hasta ahora creo estar por buen camino. Auque me pasa que, cada vez que creo haber encontrado mi propia definición de la auténtica libertad confirmo que se puede llegar aún más allá -no se entienda "ir al más allá", eso es otra cosa-. En mi camino hacia el logro de este objetivo llegué a comprender que, la razón por la que algunas veces hay que detenerse y retroceder es porque hace falta tomar impulso para llegar más lejos. No es malo retroceder un paso si luego tendrás la oportunidad de avanzar dos. En ocasiones es saludable disminuir la velocidad  de nuestro paso por la vida y hasta detenerse por un rato para mirar alrededor. Pensando así es como quiero continuar viviendo, sin prisa, sin temor a equivocarme, con el viento soplándome en la cara, con la seguridad de que se cumplirá aquel pronóstico de lluvias y con la música presente en cada momento, y por qué no, de la mano de ese alguien con quien pueda sentir que cada beso es como si fuera el primero, tal y como sucede en la película de cuyo título me apropié para encabezar este post.

Bienvenid@s a este espacio!